Bruselas

 

Recientemente tuve unos días de vacaciones, ¡por fin! Aunque se han pasado volando. Esa semana viajé a Bruselas y quería compartir mi experiencia con vosotros.

Estuve 4 días, en los cuales pude ver Bruselas, Gante, Brujas y Lovaina. Bruselas es fácil de ver en un par de días, y tiene lugares muy bonitos a unos pocos kilómetros de allí, a los que se puede ir muy rápido en tren.

 

Días 1 y 2 – Bruselas

Yo que pensaba que me iba a librar de la ola de calor… Estos dos días fueron horribles en cuanto a clima. Se ve que la ola de calor de la que yo huía, llegó también a Bélgica. Pasamos esos dos días con casi 40º; patearse una ciudad con esa temperatura no es muy buena idea.

El primer día iba a ser más de relax, ya que acabábamos de llegar, aunque la andada fue buena. Tras llegar al hotel y comer algo, fuimos a ver el centro de Bruselas, la parte más bonita vaya.

Saliendo del hotel, la primera parada fue la catedral de Bruselas, o Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

Catedral de Bruselas

 

Después llegamos a las Galerías de St. Hubert, la calle comercial más famosa de Bruselas y una de las más elegantes de Europa. Están cubiertas por una cúpula de cristal que deja pasar la luz. En su interior hay tiendas de lo más lujosas, como joyerías, tiendas de moda o chocolaterías.

Galerías Royale

Galerías Royale

 

Pasando las galerías, llegamos a la Grand Place. He de decir que me la esperaba más grande, pero es muy bonita igualmente. Esta rodeada por edificios bastante llamativos, como son el Hotel de Ville, la Maison du Roi, la Maison des Ducs de Brabant, Le Pigeon y Le Renard, Le Cornet y Le Roy d´Espagne (en un mismo edificio estos tres últimos). La Grand Place es el corazón de Bruselas.

La Grand Place

La Grand Place

 

De la plaza nos fuimos a buscar el Manneken Pis. Yo no sé qué me esperaba, una fuente tipo las de la Plaza del Pilar, o qué se yo. ¡Me quedé un poco alucinada al ver que era tan pequeño! Luego ya no fue sorpresa ver la Jeanneke Pis, claro. El Manneken Pis es uno de los símbolos más representativos de Bruselas.

Manneken Pis

 

Para finalizar el día, no podía faltar probar alguna de las cervezas de Delirium, marca cervecera, pero también local con más de 3000 referencias. El sitio me encantó, pero los dos primeros días era imposible estar ahí dentro, con más de 30º en la calle y sin aire acondicionado en el interior…

Delirium Red

Delirium

 

El segundo día fue matador. Este ya tocaba patearse la ciudad de arriba a abajo, pero como el día anterior ya habíamos visitado toda la zona centro, que es lo más bonito, el resto que nos quedaba por ver, aunque bonito también, era más “ciudad”, más urbano. Tras desayunar en una cafetería típica de allí, andamos hasta el Mont des Arts para empezar el recorrido. El Mont des Arts es la puerta de entrada al casco histórico de Bruselas, junto a algunos de los museos más importantes de allí, como el Museo Magritte, el Museo BELvue o el Museo de Instrumentos Musicales (MIM).

Mont Des Arts

Mont Des Arts

 

Me pareció curioso que en Bruselas hay muchas zonas como con “tumbonas” donde la gente para a descansar o, simplemente, va a pasar el rato.

tumbonas

 

De ahí llegamos a la Place Royale, uno de los espacios urbanos de Bélgica más elegantes donde se encuentran el Palacio Real, el Parlamento de Bélgica y el Palacio de Justicia. La entrada al Palacio Real es gratuita, así que aprovechamos a entrar.

Place Royale

Palacio Real Bruselas

 

Vimos también el Museo de Bellas Artes, Leopold Park (junto al Parlamento Europeo) y el Parque del Cincuentenario (donde pude disfrutar de un mojito, ¡que ya había ganas de refrescarse!)

Museo de las Artes de Bruselas

Leopold Park

mojito

Parque del Cincuentenario

 

En resumen, eso fueron más o menos mis dos primeros días. A la mañana siguiente, nos fuimos a la estación a coger un tren hacia Gante, pero eso os lo seguiré contando dentro de unos días 😛

Pero antes de terminar…

 

Brussels tips

(o tontadas que he ido observando a lo largo de esa semana)

  • Punto número 1: está claro que no están acostumbrados al calor que solemos pasar nosotros en verano, porque me costaba la vida encontrar un sitio con aire acondicionado; entrar a cualquier espacio cerrado era un infierno.
  • Las aceras tienen un desnivel de miedo. El primer día tuve la feliz idea de ir con sandalias de plataforma (planas, pero altas, claro), y casi me mato incontables veces.
  • Pachangueo everywhere. Me hizo mucha gracia que, al entrar en bares o locales, la mayoría de la música fuese latina/española/reggaeton, etc. Y que nada más bajarme del autobús del aeropuerto, lo primero que vi fue a Maluma (concierto en septiembre, ay meu coraçao); como no haber salido de España, vaya. Pero también he de decir que las Jam Sessions del Delirium no tienen nada que ver (afortunadamente), donde pudimos disfrutar de conciertazos con versiones de U2, The Cranberries o The Black Keys (hay algunos vídeos en historias destacadas en mi perfil de instagram 🙂 ).
  • No tengáis demasiadas expectativas con la comida. Que sí, que los gofres buenísimos, y las patatas fritas (todo muy ligero), pero adivina tú lo que pone en las cartas cuando vas a comer a un restaurante; y variedad poca. Pero bueno, no es lo más importante si viajas unos pocos días a Bruselas.
  • BFC. Que no os engañen. Que ves esas siglas y que sirven pollo, y dices, “oh vaya, como el KFC”. No está mal, pero casi muero con el picante (hay que leer bien lo que pides).
  • He aprendido a convivir con las abejas; al menos con las belgas. Bruselas está lleno de abejas, es una pasada. Pero sí que es cierto que si no haces nada raro, no te pican. Eso sí, no vi a penas bichos a parte de eso, not bad.
  • Muchos árboles están pintados de blanco de mitad para abajo; no entiendo.
  • Muchísimas bicicletas. Se ve que allí la gente suele ir mucho en bici, porque era alucinante las zonas que te podías encontrar a veces abarrotadas de bicis aparcadas.

 

To be continued.

 

 

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