Son más de las 3 de la tarde y tengo que coger un avión. Es extraño porque ha sido todo muy repentino, como si de repente hubiese decidido irme y no tuviese nada preparado.

Me dejan en el aeropuerto, pero no es un aeropuerto en sí. Ese sitio es enorme, hay miles de personas, pero unos carteles te indican hacia dónde dirigirte para llegar al aeropuerto. Digamos que es como un edificio con muchos locales diferentes y en él se encuentra el aeropuerto en alguna parte, bajando, pero tienes que seguir las indicaciones.

Tengo mi billete, que no recuerdo de dónde lo he sacado. Acaban de dejarme en el aeropuerto, son casi las 4 de la tarde y mi vuelo sale a las 16:15h. Por algún motivo no tengo prisa, pienso que voy bien, como si de un tren o autobús se tratase y acabase de llegar a la estación.

Empiezo a seguir los carteles que me indican la dirección hacia el aeropuerto. Sigo a algunas personas que parece que se dirigen también hacia allí. En cierto punto de mi camino, los carteles desaparecen. No es que desaparezcan los carteles realmente, es que simplemente ya no hay ninguno que siga indicando la dirección hacia el aeropuerto. Hasta entonces no tenía prisa, pero ahí empiezo a ponerme nerviosa. Quiero mirar mi móvil buscando información de hacia dónde ir, pero al sacar el móvil me lo encuentro apagado. Lo intento encender y nada, ni si quiera me sale algún indicador de que se haya quedado sin batería, es que directamente la pantalla se queda en negro y no se enciende. Tampoco recuerdo que llevase baja la batería de mi móvil. Esto me hace ponerme aún más nerviosa.

Sigo andando por ese lugar. Es extraño porque se supone que debería ser Zaragoza, porque yo sé que me estaba yendo desde mi casa, pero eso no era Zaragoza, ni mucho menos el aeropuerto de Zaragoza. El caso es que a mí no me parecía raro porque sentía que ya había estado antes allí, en ese sitio tan grande y extraño.

Intento hablar con la gente para que me ayude, pero solo me vacilan y no me hacen ni caso. De repente recuerdo que ni si quiera he cambiado dinero, es decir, que no he hecho el cambio de moneda, y a donde iba no se usa el euro. Realmente es como si de un minuto a otro me hubiesen llevado al “aeropuerto” para irme sin tener nada pensado ni preparado.

Miro a todas partes pero me he quedado sin ideas y sin recursos, voy a perder el avión y me siento impotente por no poder hacer nada para saber cómo llegar allí. Entonces me doy cuenta de que son las 16:13h, ya no llego al avión, estoy decepcionada y me siento mal.

Me doy media vuelta y me marcho.

 

 

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